En la tarde del 13 de julio, las hermanas que participan en el Capítulo Extraordinario, junto con las comunidades de Madrid, nos reunimos en el Oratorio Mariano de la Casa Madre para compartir un tiempo de oración antes de iniciar este nuevo camino.
Iniciamos este camino disponiéndonos a la escucha del Espíritu, con el deseo de renovar nuestro compromiso de caminar juntos en clave sinodal como Familia Carismática de Europa, América y África. Durante estos días nos acompañará el lema que da unidad al Capítulo y a la posterior Asamblea General: «Generando vida en camino sinodal».
La oración concluyó poniendo este tiempo bajo la protección de María, Madre del Divino Pastor, confiándole nuestros trabajos, los encuentros y las decisiones que iremos tomando.
Desde allí, las hermanas capitulares salimos hacia Miraflores de la Sierra, donde se celebra el Capítulo y, posteriormente, la Asamblea General, a la que se incorporarán también los laicos de nuestra Familia Carismática.
La jornada del 14 de julio comenzó con distintas dinámicas que nos ayudaron a conocernos mejor, crear un clima de confianza y disponernos para el trabajo compartido que nos espera.
Releer hoy el carisma y renovar nuestra respuesta a nuevos desafíos
En sus palabras de acogida, Mabel, Superiora General, nos invitó a vivir este Capítulo como una oportunidad para releer hoy el carisma recibido y renovar nuestra respuesta a los desafíos del presente. Recordó que el objetivo que nos convoca es la aprobación del Documento de Gobierno, pero, sobre todo, nos animó a descubrir a Jesús, el Dios cercano que habita nuestras calles, y a preguntarnos cómo seguir ofreciendo, como discípulas, razones para la esperanza y respuestas evangélicas a las necesidades de nuestro mundo.
También nos recordó la llamada a encarnar hoy aquello que alentó la vida de María Ana Mogas: la caridad, la preferencia por los más pobres, la sencillez de vida y la confianza en Dios. Como Familia Carismática, diversa y plural, estamos invitadas a descubrir esa diversidad como un don, una riqueza que nos impulsa a crecer en comunión y a fortalecer nuestro sentido de pertenencia.
¿Qué quieres hoy de nosotras?
La mañana concluyó con la Eucaristía de apertura del Capítulo. En ella pedimos al Espíritu que ilumine este tiempo de discernimiento y nos ayude a escuchar con libertad y responsabilidad lo que el Señor nos va mostrando. Volvimos la mirada a las fuentes que alimentan nuestra espiritualidad y, como san Francisco ante el Crucificado, hicimos nuestra la pregunta que quiere acompañarnos durante estos días: «Señor, ¿qué quieres de nosotras? ¿Qué quieres que hagamos?»
Para concluir la jornada, nos dejamos acompañar por el relato de Jn 20, 1-18, contemplando a María Magdalena, la mujer que, en medio del dolor y el desconcierto, busca sin dejar de esperar. Su camino nos ayudó a reconocer cómo, muchas veces, también nosotras quedamos atrapadas en nuestras propias miradas, incapaces de comprender del todo los signos que el Señor pone delante de nosotras.
Desde esa Palabra, compartimos un tiempo de oración en pequeños grupos, dejándonos interpelar por la experiencia de María Magdalena. Nombramos nuestros lamentos, los signos que hoy nos desconciertan, las voces que nos llaman a la vida y las buenas noticias que el Señor sigue sembrando en nuestro camino.
Confiadas a María, nuestra Madre y Pastora, y alentadas por el testimonio siempre actual de María Ana, comenzamos este camino con ilusión y esperanza. Agradecemos de corazón la cercanía y la oración de toda la Familia Carismática, sabiendo que este Capítulo es un camino que recorremos entre todos.