Tras una intensa semana de encuentro, oración y discernimiento compartido, la Asamblea General de nuestra Familia Carismática FMMDP, concluyó en Miraflores de la Sierra con el corazón lleno de gratitud y esperanza. Los dos últimos días estuvieron marcados por un ambiente profundamente fraterno y por la ilusión de comenzar juntos un nuevo tiempo para toda la familia.

Un cumpleaños que abrió un tiempo de gracia

El 24 de julio, la Asamblea celebró con alegría el 200º aniversario del nacimiento de María Ana. En un ambiente festivo y familiar, no faltaron los cantos, la tarta y los gestos de agradecimiento por el don de su vida y de su legado.

La presentación oficial del Bicentenario permitió descubrir el camino que recorreremos durante el próximo año bajo el lema «Su llama está en ti». Una invitación a volver a las fuentes del carisma, renovar el sentido de pertenencia y seguir llevando la luz del Evangelio allí donde estamos.

Durante la jornada se presentó también el logotipo conmemorativo y las principales propuestas que, enriquecidas con las aportaciones de los distintos grupos, animarán las celebraciones en toda la Familia Carismática.

Construyendo juntos el futuro

La última jornada estuvo dedicada a revisar y completar las propuestas surgidas durante la Asamblea y a elaborar, de forma participativa, el Mensaje final dirigido a toda la Familia Carismática. En él se recoge la experiencia vivida durante estos días y el deseo compartido de seguir creciendo en la comunión, fortalecer la formación conjunta, caminar junto a los jóvenes, cuidar el sentido de familia y continuar saliendo al encuentro de quienes más nos necesitan.

La Eucaristía, celebrada cada mañana en distintos idiomas, y la oración de envío pusieron de manifiesto que la diversidad de culturas y vocaciones es una riqueza que fortalece la misión compartida. El clima de sencillez, alegría y cercanía vivido durante toda la Asamblea fue, para todos, un signo de la presencia de Dios en medio de la familia reunida.

Enviados a mantener viva la llama

La Asamblea concluyó con el envío a las comunidades y una peregrinación a El Pardo, poniendo el broche final a unos días de escucha, fraternidad y discernimiento.

Comienza ahora una nueva etapa: la preparación y celebración del Bicentenario del nacimiento de María Ana, un tiempo de gracia para renovar el carisma y seguir generando vida juntos.

A toda la Familia Carismática hacemos llegar el Mensaje final de la Asamblea, fruto de la oración y del trabajo compartido durante estos días. Invitamos a leerlo y a hacerlo vida en nuestras comunidades, fraternidades, obras y misiones, convencidos de que, hoy como ayer, su llama está en nosotros.

MENSAJE FINAL

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