Con motivo de las próximas fiestas de san Francisco de Asís y de la beata María Ana Mogas, Mabel Castán, Superiora General y su Consejo, dirigen un mensaje a toda la Familia Carismática, invitándonos a vivir este tiempo con gozo, sentido de familia y conciencia renovada de nuestra identidad, pertenencia y misión.
El 4 de octubre conmemoramos los 800 años de la Pascua de san Francisco, una celebración que nos devuelve a nuestras raíces y, al mismo tiempo, nos abre a nuevos caminos de fidelidad al Evangelio.
Volver a Francisco para empezar de nuevo
La Pascua de Francisco nos invita a contemplar su vida como la de un discípulo que hizo de Cristo su camino, su verdad y su vida. Su opción por la pobreza, la fraternidad, la paz, la reconciliación y el cuidado de toda la Creación sigue siendo hoy una llamada viva para la Familia Franciscana y para la Iglesia.
En este aniversario, se nos propone también volver la mirada al camino recorrido durante estos últimos centenarios:
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- la Regla, que expresa la forma de vida franciscana;
- Greccio, que nos llevó a contemplar a un Dios que se hace pobre por amor;
- La Verna, como signo de un amor que, entregando la vida, da vida;
- y el Cántico de las Criaturas, alabanza gozosa a la bondad de Dios presente en todo lo creado.
Todo este camino nos conduce ahora a la Pascua de Francisco. Celebrarla es una oportunidad para mirar nuestra historia personal y familiar con fe, agradecer el don de Francisco y su experiencia evangélica, y recordar que todos estamos llamados a la santidad, haciendo visible la belleza del Evangelio y de nuestra vocación franciscana.
Por eso resuena con fuerza una invitación que atraviesa esta celebración: «¡Empecemos de nuevo, hermanas y hermanos!». Una llamada a la fidelidad creativa, a la renovación y a despertar el amor primero. Porque nunca es tarde: siempre es hora.
De la mano de Francisco, hacia María Ana
Y de la mano y del corazón de Francisco llegamos al 6 de octubre, fiesta de la beata María Ana Mogas, hermana pobre, mujer de reconciliación, testigo de la bondad y misericordia de Dios y servidora de la caridad.
También para nuestra Familia Carismática esta celebración llega cargada de un don especial: nos disponemos a iniciar el bicentenario del nacimiento de María Ana Mogas (1827-2027), que comenzará oficialmente el próximo 13 de enero de 2027.
Doscientos años después de su nacimiento, acogemos este aniversario como un verdadero tiempo de gracia, un kairós para toda la Familia Carismática y un don para la Iglesia. No queremos quedarnos solamente en el recuerdo de su vida, sino acoger la invitación a descubrir que su experiencia de Evangelio continúa viva entre nosotros.
Su llama está en ti. Su llama está en nosotros.
Las celebraciones de octubre se prolongarán, además, en la semana «En el espíritu de Asís», hasta el 6 de noviembre, fiesta de nuestras beatas mártires Isabel, Asumpta y Gertrudis. Un tiempo para celebrar juntos nuestras raíces, agradecer el camino recibido y renovar, como familia, el compromiso de seguir haciendo vida el Evangelio allí donde estamos llamados a servir.
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- TRÍPTICO: Francisco y María Ana nos hablan de fraternidad
- TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO
