Bajo el lema «Francisco de Asís, hombre de paz y hermano universal», hermanos y hermanas de toda España vivimos un fin de semana de conferencias, oración y fraternidad en el VIII centenario del tránsito del Poverello.

Cerca de 250 hermanos y hermanas de las distintas ramas de la familia franciscana nos dimos cita en Barcelona los días 2 y 3 de mayo para participar en el Capítulo de las Esteras 2026, en el que celebraron el octavo centenario del tránsito de san Francisco de Asís.
Nuestra familia carismática estuvo bien representada: Alcira (fmmdp), Bertha (Amam), Geles (fmmdp), Gema (profe y amam), Grâce (fmmdp), Lola (Amam), Lourdes (Amam), Marisol (Amam), Nazaret (Eq. comunicación), Olga (Amam), Ramona (fmmdp) y Silvia (profe), procedentes de Madrid, Lleida, La Carlota (Córdoba), y Ourense.
El encuentro arrancó orando juntos: «Francisco de Asís, una semilla de vida eterna. El legado espiritual de un hombre cristiano». Y desde bastantes días antes todo él estuvo sostenido y “cobijado” por las hermanas de la comunidad de Barcelona: Montse, Cari, Vito que se desvivieron en la hospitalidad: nunca fue “demasiado madrugar”, ni “demasiado trasnochar”, ni “demasiado preparar”. Hicieron fácil y sencillo lo complejo y trabajoso. Y sonriendo siempre. Todo nuestro agradecimiento (al principio, al medio y al final) se queda corto.
«Recibió la muerte cantando»
La primera conferencia corrió a cargo del hermano Víctor Herrero, ofmcap, quien invitó a la asamblea a mirar con asombro los últimos momentos de la vida de Francisco, tal y como los narran las fuentes históricas y a dejarnos interpelar por la invitación que suponen:
- un hermano pobre que bendice a unos hermanos que lloran,
- es la desnudez que desvela la hondura del ser en verdad,
- elegir como mensaje final la escucha la Palabra antes que pronunciar la propia palabra,
- el gesto que resume una vida y se hace camino provocador al pedir pan, bendecir y compartir,
- la libertad paradójica que une muerte y gozo de vivir, Fray Jacoba,
- la alabanza de las alondras que celebran hasta fuera de hora la vida de un hombre simple
Tras un breve descanso, una mesa redonda permitió que hermanos y hermanas compartieran su encuentro personal con Francisco y cómo viven el ser familia franciscana: pluralidad inherente a una vocación común.
Sagrada Familia y vigilia
La tarde nos llevó a la Sagrada Familia. Tras recorrer sus fachadas y espacios más emblemáticos, disfrutamos de una conferencia del arquitecto director de las obras, Jordi Faulí, titulada «Espiritualidad y arquitectura del Templo». Belleza y fe de la mano: teología hecha columnas, vidrieras y espacios que facilitan el encuentro con Dios. La luz abraza, el corazón se ensancha, la mirada se eleva, pasea por los laterales y desciende en un descubrimiento inaudito de los espacios y las formas.
Sobrecogidos e interiormente silenciados, caminamos hacia el convento de la Virgen de Pompeia, donde compartimos una sencilla cena y nos disponemos a participar en la Vigilia de oración y canto.
La inspiración franciscana de un filósofo
El domingo arrancó con la conferencia del filósofo Josep María Esquirol quien, desde su filosofía de la proximidad, nos regaló con una exposición sobre «La inspiración franciscana de mi pensamiento». Esquirol articuló en seis rasgos esa inspiración, nacida y fraguada a partir de encuentros con franciscanos: la atención a lo concreto, la capacidad humana de generar proximidad, la “juntura en la proximidad” (todos nos erguimos, frágiles, sobre una misma horizontal, la del suelo), el agradecimiento como actitud que hermana, la amabilidad y el cuidado como ética evangélica que restaura lo roto, la minoridad como la opción por dejar que otros sean, frente a toda forma de violencia.
El descanso dio paso a grupos de trabajo donde compartimos lo suscitado por las charlas y lo vivido en el Capítulo, animándonos como Familia Franciscana a continuar con iniciativas en esta línea.
Clausura y manifiesto final
Finalmente se celebró la eucaristía de clausura presidida por Monseñor Javier Vilanova, obispo auxiliar de Barcelona. En la acción de gracias, la hermana Irene Labraga, eemd, presidenta de la Interfranciscana, proclamó el manifiesto final: franciscanos que van por el mundo proclamando que la fraternidad duele y sostiene, los pobres son nuestro lugar, la paz es nuestra palabra, la belleza es una forma de conocer, lo pequeño contiene todo y la alegría es el nombre de nuestra esperanza.
Así terminó la fiesta del encuentro: comida compartida, sonrisa en la mirada y conciencia renovada de cuánto hay que agradecer. «Y dondequiera que se encuentren los hermanos y las hermanas, muéstrense gozosos y amables». ¡Hasta pronto! «El Señor te bendiga y te guarde; te muestre su rostro y tenga misericordia de ti. Vuelva a ti su rostro y te conceda la Paz. El Señor te bendiga, hermano, hermana.»
