El 3 de mayo, hemos asistido a la bendición de la estatua de la Divina Pastora en nuestro jardín, en un rincón mariano donde está ya expuesta la Virgen de Covadonga, como recuerdo entrañable de la distinción que nos hicieron en Llanes Residencia, cuando cerramos allí nuestra presencia.

La presencia de Mabel, Superiora General, e Isabel, con motivo de la visita canónica a la comunidad, hizo aún más significativo este encuentro en el que participaron también hermanas de las comunidades de Benavides, Carbajal y Cardenal Cisneros. Todas compartimos junto a varios hermanos Capuchinos y de San Juan de Dios que nos acompañaron en esta fiesta donde compartimos una merienda. Fue todo sencillo, fraterno y especial.
A la vez también hicimos la bendición de la sala 4ª del Museo Ana Mogas. Se formó con piezas muy interesantes de valor artístico-litúrgico que enviaron nuestras hermanas de Santiago de Compostela: casullas, dalmáticas, paños de hombros, capa pluvial, escudo franciscano, banderolas de dos colegios ya cerrados y un roquete bordado al estilo Richelieu. Ello nos invita a hacer una reflexión, después de 23 años de la inauguración del museo.
La nota que caracteriza el museo de religiosos y le diferencia de otros museos es que “…encarna la historia de la propia Congregación, es reflejo de la vida y misión que realiza en la Iglesia a través del tiempo”. Debe ser percibido desde las coordenadas temporales del pasado, presente y futuro, es decir, como memoria, testimonio y profecía.
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- MEMORIA: Porque está vinculado a una historia pasada, que no muerta, y que no debe ser olvidada, sino más bien recordada en el triple sentido de memoria del Fundador, de la vida de la comunidad religiosa y de la labor evangelizadora del Instituto.
- TESTIMONIO: En un museo religioso también se muestra con claridad el amor a lo bello. Es manifestación de la fe hecha arte. La vida religiosa ha sido siempre amante de lo bello y defensora de la cultura.
- PROFECIA: Recoge la vida y la misión apostólica del Instituto, por eso es una llamada permanente a los valores transcendentes que son el futuro del hombre, es decir, Dios. En la medida que un museo apunta a Dios, tiene carácter profético. Es una llamada a la fe.
Donde se abrazan la fe y la cultura
En definitiva, el museo de religiosos es el lugar donde se abrazan la fe y la cultura, en el marco de la vida consagrada.
El arte posee esa capacidad peculiar de reflejar los distintos aspectos del mensaje, traduciéndolo en colores, formas o sonidos. A través del arte de la que la Iglesia es depositaria, sentimos como en un espejo, la gloria de Dios. Él estuvo siempre vinculado a lo misterioso, a lo trascendente, a lo divino. En efecto, “La fe, por naturaleza, tiende a expresarse en formas artísticas y en testimonios históricos que poseen una intrínseca fuerza evangelizadora”.
En nuestro museo hay obras de arte de las comunidades que han sido cerradas y de otras en las que nuestra presencia se mantiene. Destacamos las siguientes:
Santiago de Compostela, Vigo, O Carballiño, Llanes (Colegio y Residencia), Villagarcía de la Torre, Becedas, Villafranca del Bierzo, Córdoba (San Pedro de Alcántara y colegio Divina Pastora) Madrid (Santa Engracia), Santander, Toledo, Becedas, Barcelona, Granollers, Benavides de Órbigo, Huancayo (Perú) y A título personal, una colección de iconos de nuestra hermana Adela Roldán.
Podemos disfrutar de las distintas salas a través de este enlace:
https://marianamogas.blogspot.com/p/administracion.html
Este museo es la expresión conjunta y colaborativa de muchas hermanas, que con sus manos han hecho verdaderas obras de arte plasmadas en los tejidos. Pero por poner algún nombre destacamos al Gobierno Provincial de León (2003-2005), que le dio forma y lo inauguró el 25 de enero de 2003, junto con el hermano Ildefonso (hermano marista) y Concha Casado (etnógrafa leonesa de gran prestigio). También hemos de recordar la valía de algunas hermanas que han contribuido de forma especial a que esta realidad fuese disfrutada, como han sido María José Capón y Azucena Pérez.
Termino esta comunicación, haciendo mío el sentir de los artistas:
Que suene el cincel, y vibre el pincel,
y rasgue la pluma el papel.
Creemos de nuevo divinas palabras,
como eco de universal sinfonía, reflejo de Él.
Nos llama a crear, nos llama a cantar,
nos llama a decir que DIOS es AMOR.
Josefina Juárez Natal