En medio de los desafíos que el mundo de hoy nos presenta, marcados por tantas incertidumbres y por una vida cada vez más exigente, seguimos creyendo que Dios abre siempre caminos nuevos de esperanza y de misión.

Con este espíritu, compartimos con alegría la bendición de la capilla de nuestra comunidad en Huambo, vivida ayer, 13 de mayo, memoria de Nuestra Señora de Fátima.

Ha sido un momento profundamente grato, donde sentimos de manera viva la presencia de Dios acompañando nuestros pasos y fortaleciendo nuestra entrega misionera.

Una vez más, el carisma de María Ana Mogas se hace presente en otro rincón de Angola, impulsándonos a servir con sencillez, alegría y amor al pueblo de Dios.

Vivimos también con gran emoción la acogida cercana y fraterna de nuestro Obispo, Don Zeferino Zeca Martins, quien nos recibió con alegría y gratitud, reconociendo con cariño la misión y el carisma de nuestra congregación en esta Iglesia particular.

Confiamos esta nueva presencia misionera al Señor, para que nuestra comunidad sea signo vivo de su amor entre los más sencillos, y fuente de esperanza para todos.

Que Nuestra Señora de Fátima acompañe y haga fecundo este nuevo camino. Unidas a nuestra familia carismática en la oración, el amor y el sacrificio.

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