El pasado 15 de mayo, en el marco de la celebración del centenario de nuestra presencia en Vilagarcía de Arousa, las hermanas de la Delegación de Galicia vivimos una jornada entrañable.

Fue un día de encuentro, de memoria compartida y de gratitud sencilla, de esas que nacen al volver la mirada hacia todo lo vivido y descubrir cuánto bien permanece sembrado en el tiempo.
Uno de los momentos más especiales fue la visita a la exposición conmemorativa del centenario del Colegio San Francisco, abierta al público en el Auditorio de Vilagarcía. A través de fotografías, objetos antiguos y recuerdos cuidadosamente conservados, la muestra recorre la historia del colegio y de tantas hermanas, alumnas, familias y profesores que han dejado en él huellas de Paz y Bien durante estos cien años.
Imágenes que hablan por sí solas: aulas llenas de vida, celebraciones, grupos de alumnas, rincones del antiguo colegio y escenas cotidianas que forman parte de la memoria colectiva de Vilagarcía. Junto a ellas, aparecen objetos cargados de significado: pupitres, uniformes, pizarrines, mandilones firmados y pequeños tesoros guardados durante décadas por antiguas alumnas que los conservan con inmenso cariño.
Una memoria que permanece viva
La exposición no solo reconstruye la historia de un colegio; también rescata la emoción de quienes lo hicieron hogar. Cada fotografía y cada objeto nos recuerdan que la verdadera historia del colegio San Francisco está escrita en las personas. En las generaciones que crecieron entre sus paredes, en las hermanas que dedicaron su vida a la educación y en tantas familias que siguen sintiendo el colegio como parte de su propia historia.
La dimensión espiritual del centro también ocupa un lugar importante en este recorrido. La figura de san Francisco, antiguos cuadros de la fundadora, un reclinatorio y diversos elementos de la tradición educativa y religiosa del colegio ayudan a comprender la identidad que ha acompañado al colegio desde sus comienzos hasta hoy.
Tras la visita a la exposición y un pequeño paseo por la villa, regresamos al colegio para compartir una merienda sencilla y alegre, acompañada de cantos, recuerdos espontáneos y muchas sonrisas. Nos sentimos verdaderamente en casa, unidas por tantos años de vida entregada y por la alegría de reencontrarnos.
Hermanas entre hermanas
La presencia de Mabel, Superiora General, e Isabel hizo aún más significativo este encuentro. Ambas compartieron la jornada, disfrutando cada momento como dos hermanas más, desde la sencillez y la fraternidad que nos caracterizan. Su presencia fue para todas un regalo y un motivo más de alegría en esta celebración tan especial.
El centenario del Colegio San Francisco no es solamente una fecha para recordar. Es una oportunidad para reconocer la vida compartida, la dedicación silenciosa de tantas hermanas y el cariño de generaciones enteras que siguen manteniendo vivo el espíritu del colegio.
Porque cien años no se resumen únicamente en fechas o acontecimientos. Se sostienen en las voces, los nombres, los gestos cotidianos y los recuerdos que permanecen intactos en el corazón. Y eso es lo que esta exposición y este encuentro nos permiten celebrar hoy: una historia viva, tejida entre todos, que sigue dejando huellas de Paz y Bien en Vilagarcía.