En la 57 Jornada Mundial de la Paz, celebrada el 1 de enero, el mensaje del Papa Francisco desglosa como tema central la inteligencia artificial.

En ocho puntos el papa destaca la importancia de lo que denomina “galaxia de realidades distintas”. Y añade que no podemos presumir a priori que su desarrollo aporte una contribución benéfica al futuro de la humanidad y a la paz entre los pueblos. El resultado sólo será positivo y posible si somos capaces de actuar de forma responsable y de respetar los valores humanos fundamentales como «la inclusión, la transparencia, la seguridad, la equidad, la privacidad y la responsabilidad».

Desafíos de la inteligencia artificial

En el mensaje, Francisco numera los desafíos que plantea la inteligencia artificial. “No son sólo técnicos, sino también antropológicos, educativos, sociales y políticos”. Promete, por ejemplo, un ahorro de esfuerzos, una producción más eficiente, transportes más ágiles y mercados más dinámicos, además de una revolución en los procesos de recopilación, organización y verificación de los datos.

La inteligencia artificial debería estar al servicio de un mejor potencial humano y de nuestras más altas aspiraciones, no en competencia con ellos.

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En la Jornada Mundial de la Paz, la súplica del Papa a María.

En este vídeo y en las palabras de Francisco, resuena el deseo ferviente de cesar la guerra, un viaje sin meta que destruye todo, que borra el futuro, la dignidad, la belleza, la fraternidad.

Paz esperada, esperada e invocada, paz desgraciadamente todavía amenazada «por la tentación del egoísmo, del interés propio, del afán de lucro y de la sed de poder»: la paz.

Una palabra, y al mismo tiempo un deseo para un mundo desgarrado por los conflictos, que Francisco confía indisolublemente a la Virgen María, que es Madre y comparte el sufrimiento humano.