Desde nuestra nueva fundación ubicada en Boa Vista – Estado de Roraima, extremo norte de Brasil nos comunicamos con vosotr@s. Esta ciudad se encuentra en el margen derecho del río Branco y hace frontera con Venezuela y la Guayana Inglesa. Su población es aproximadamente de 345. 079 habitantes; no obstante, se ha triplicado con el flujo migratorio principalmente venezolano.

Somos conscientes que como FMMDP nos hemos arriesgado a una nueva fundación en otro país, abrir esta nueva comunidad, casa abierta que se inserta en un lugar de frontera; estamos seguras que Francisco y María Ana se sienten alegres porque elegimos vivir en la periferia y frontera.

Reconocemos que es la fuerza del Espíritu Santo que nos impulsa a trabajar con las personas vulnerables, excluidas y marginadas, en este caso refugiadas, quienes nos interpelan e invitan a vivir desde la misericordia.

En el clamor de nuestros hermanos y hermanas que están aquí en Boa Vista, más de 3.000 en las calles y más de 6.000 dentro de los 11 abrigos (campos de refugiados) las hermanas:

– Nos hemos puesto de su lado para, en una continua escucha y servicio, tejer sororidad entre nosotras, ir viendo el perfil de nuestra comunidad. Creemos que nuestra casa es un espacio de acogida incondicional.

– Colaborando activamente hermanas y voluntari@s en el Servicio Jesuita para migrantes y refugiados y Fe y Alegría nos hemos hecho ‟parceirasˮ en estas instituciones.
– Soñamos trabajar dentro de los abrigos, lugares de paso de nuestros hermanos/as venezolanos y después de un proceso, ACNUR nos ha reconocido en el mes de marzo como “parceiras”.

– Acompañamos a los pobres más pobres, en un trabajo en red con las Instituciones civiles y Ongs: Cáritas, Médicos sin fronteras, Pirilampos, Adra, Consejo Noruego para Refugiados.

– El contacto con los más vulnerables: menores de edad, enfermos terminales, discapacitados, desnutridos, adolescentes sin referentes… nos evangeliza; ellos son para nosotras expresión del Misterio Pascual. Intentamos dar respuestas concretas en Caridad Verdadera, como María Ana hoy lo haría.

Desde vuestra generosidad y a través de la ayuda de Ladesol en el festival realizado en Madrid, podemos continuar dando Vida:

  • Compramos medicamentos, muletas, alimentos…sobre todo y en medio de la oscuridad, somos testigos de la Esperanza.
  • En el día a día nos sentimos interpeladas con el dolor humano; por ello, acogemos en nuestra casa a personas en situaciones de máxima vulnerabilidad. Cuando en el abrigo no hay esa atención que la persona necesita, ahí se activa nuestra presencia y servicio humilde.
  • Movidas y animadas a querer ser Betania: comunidad de amor, mesa compartida, corazón de humanidad, derroche de ternura, nos arriesgamos a realizar otro proyecto y presentarlo a ACNUR. Solicitamos una “casita” (como las que están dentro de los abrigos) para la acogida en nuestra casa y ha sido aprobado.
  • Las hermanas que formamos la comunidad estamos insertas dentro de un área misionera, que se encuentra en la periferia. Por tanto, es un trabajo que presenta una serie de desafíos. En esta área misionera somos convocadas a sensibilizar a todas las comunidades cristianas para acoger, acompañar e integrar a los migrantes. Realidad compleja, pues son miles de refugiados en una ciudad pequeña y sin condiciones para una integración efectiva.

En estos últimos dos meses hemos concretizado el sueño de crear una huerta en el abrigo Jardim Floresta. ¡Gracias Ladesol! El proyecto se llama Mãe Terra. En este proyecto están involucrados voluntari@s nuestros y representantes del Consejo Noruego para Refugiados, Institución que gestiona este abrigo. A partir del contacto y la presentación del proyecto, se fue realizando el levantamiento para establecer el lugar, objetivos y la integración de voluntari@s migrantes del abrigo Jardim Floresta. El material que se ha utilizado para la elaboración de los cajones ha sido madera reciclada. En los cajones elaborados se pretenden plantar: hortalizas, plantas medicinales y ornamentales.

Como fase actual tendremos reuniones con los respectivos representantes que integran el proyecto en red. Os iremos compartiendo… Nos encontramos a la espera de la aprobación de algunos recursos, para proceder a la compra de abono, tierra, semillas y plantas, para llevar a cabo el proceso de sembrado.

A través de este proyecto se busca dar herramientas sustentables a las personas migrantes que conforman esta comunidad; a su vez el mayor objetivo es implementar este proyecto en la escuela no formal que está dentro del Abrigo e incluir, siempre.

¡Gracias por vuestra entrega, solidaridad, interés, oración, colaboración…!

¡Entra en contacto con nosotras! boavista@anamogas.net

“A los pobres no les hagáis esperar” M. María Ana Mogas

Con mucho cariño de las hermanas de la comunidad de Boa Vista (Brasil)

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