Solo tras el largo recorrido del Tren de la Paz, que nos ha llevado hasta las cárceles, pasando del plano familiar y social al plano de la vida, podemos plantear ya el tema concreto de la guerra y el uso o rechazo de las armas.

Esta décima estación se centra en las páginas 270-290, del libro de Xabier Pikaza, “El camino de la Paz. Una visión cristiana”. Para que el Tren de la Paz pueda progresar en su camino tiene que parar un tiempo en la estación de la no-violencia activa, es decir, en la estación de los insumisos, cristianos o no, hombres y mujeres de paz, no para luchar contra los de arriba, ni para tomar el poder, sino para actualizar la propuesta del Reino de Dios