En estos tiempos difíciles, agravados por la pandemia del Covid-19 de los últimos meses, nuestra Superiora General, M. Rosario Sánchez, nos envía una carta en la que nos invita a vivir desde la responsabilidad, la entrega y cuidado mutuo, a descubrir a Cristo a nuestro lado… y actualizar su Pasión y Resurrección en cada hermano que sufre.

Un deseo profundo de que esta PASCUA sea una visible y contagiosa manifestación de ESPERANZA, en cada Comunidad y en cada una de nosotras. Estas son sus palabras:

Al compartir hoy, mis reflexiones, parto de la escucha de la Palabra de Dios, leyendo con vosotras Mc 4,35-41 y las palabras del Papa Francisco en la conmovedora bendición Urbi et Orbi, el pasado 27 de marzo:

“Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nues- tras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos”. (Bendición URBI et ORBI, 27/3/2020)

Empeñadas en el arte del cuidado

En este tiempo de incertidumbre, ante el llamamiento mundial a quedarse en casa y cuidarse para cuidar, quiero llegar hasta vosotras con una palabra de esperanza y de solidaridad. La misión a la que hemos sido convocadas como consagradas, nos pone del lado del cuidado de la vida y nos exige hacer de este tiempo difícil, un momento de aprendizaje. ¿Qué aprendemos?, ¿De qué estilos y hábitos nos libera?, ¿Junto a quiénes nos invita a estar, con quiénes solidarizarnos?

No podemos ser indiferentes. Lo que nos corresponde será empeñarnos en el arte del cuidado. Cuidarnos unas a otras y cuidar de aquellas/os que se nos han confiado. Buscar los medios razonables para el cuidado, sin exagerar y sin minimizar. Con discernimiento, pensando en el bien común y abiertas siempre a compartir.

Firmes en la fe y en la esperanza

Estamos ya viviendo la Semana Santa, y recorreremos el camino pascual en medio de incertidumbre, dolor, soledades, despedidas. La presencia del COVID-19, en algunos países hermanos, los ha enlutado y colapsado… A otros, la experiencia lejana visualizada por los MCS, les ha aportado iniciativas y una toma de consciencia más inmediata para “atajar” la realidad que se avecina. Pero unos y otros, estamos hermanados y haciéndole frente a la pandemia, aferrados a la misma esperanza.

Para aquellas de nosotras que vivimos en países que hasta la fecha se ven afectados de manera desproporcionada, deseo alentaros a manteneros firmes en la fe y esperanzadas. Para aquellas que viven en países que sufren menos infecciones, manteneos vigilantes en todo. La esperanza que nos llega a través de los actos diarios de solidaridad y amor nos inspiran a mirar más allá de todo miedo, y percibir la presencia de Jesús, que continúa diciéndonos las mismas palabras que a sus amados discípulos: “¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?”.

En medio de esta epidemia mundial, no perdamos de vista que, antes de la pandemia, muchos hermanos y hermanas ya se encontraban en situación de extrema vulnerabilidad social. Pensemos en los migrantes y refugiados y en los millones de personas en todo el mundo que sufren otras crisis y donde la dignidad, los derechos fundamentales y la supervivencia física básica están amenazados. Me han inducido a pensar en esto, las elocuentes palabras del Cardenal Tagle:

“De una emergencia que abarca a todas las personas (pandemia) esperamos ver una emergencia pandémica de cura, compasión y amor. Una crisis de emergencia que surge inesperadamente solo puede ser enfrentada con una idéntica ‘erupción’ de esperanza. La difusión pandémica de un virus debe producir un ‘contagio’ pandémico de caridad”.

En oración agradecida por todos los que están dando la vida

Es una invitación para ir más allá de todas las divisiones, todos los miedos y nos urge a buscar caminos que conduzcan al diálogo auténtico, la cooperación y la promoción del bienestar de toda la humanidad, especialmente aquellos que son pobres y excluidos. (…)

En estos días, intensifiquemos nuestra oración de unas por otras, también oraciones agradecidas por todos los que en el corazón de esta crisis van dando la vida al acompañar, sostener y cuidar a los enfermos, los sanitarios, los servicios públicos, también por los que se dedican a la investigación para encontrar una vacuna y por los gobiernos para que luchen por encontrar respuestas efectivas a fin de garantizar la seguridad y el bienestar de todos.

Se aproxima la fiesta de Pascua: ¡Cristo vive y está a nuestro lado! ¡Cuánto necesitamos en medio de este tiempo difícil descubrir que Cristo está a nuestro lado… y actualizar su Pasión y Resurrección en cada hermano que sufre!

Que Cristo Resucitado nos bendiga a cada una, y el contacto con Él, cambie nuestra vida, la de nuestras Comunidades y nos haga:

  • Más profundas y austeras
  • Más fraternas y alegres
  • Más solidarias y comprometidas

Que este año, PASCUA sea una visible y contagiosa manifestación de ESPERANZA, en cada Comunidad, en cada una de nosotras.

¡Fecunda Semana Santa y una Pascua plena de vida y esperanza!

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