En el marco de Pentecostés, los días 21-23 de Mayo, tuvimos la oportunidad de participar en un encuentro de  formación convocado para las junioras del tercer año.

En él participamos hermanas de los tres países de África: Florinda, de Angola, Estelle e Immaculée, de Benín y  Jacinta y Antonia, de Mozambique.

Queremos dar gracias a Dios por el don de la vida y la vocación, porque nos da la fuerza para seguir este camino que un día hemos empezado y por la perseverancia de poder llegar hasta aquí. A  la Congregación, por el privilegio del acompañamiento durante toda la formación. A la Madre  General y a la Delegada de Etapas Iniciales, que estuvo con nosotras dinamizando la reunión, a ambas por sus palabras de aliento y ánimo.

La pandemia no nos permitió hacer un viaje y encontrarnos físicamente, pero las tecnologías nos han brindado una nueva manera de encontrarnos y hacer un viaje virtual, aún muy lejano y profundo.

Nuestro encuentro comenzó con una dinámica para ayudarnos a crecer en consciencia y a escucharnos a nosotras mismas a partir de una pregunta:  ¿Cómo estoy yo a todos los niveles? Me hago consciente de mí misma, de mis pensamientos, necesidades, emociones, espiritualidad…

La hermana Adelaida nos ayudó a adentrarnos aún más,  mediante la presentación del programa formativo que iniciamos: “EL SEÑOR DA FORMA A NUESTRA VIDA CON AMOR”. Lo cual nos llevó a profundizar y a tener más presente el gran amor que Dios nos tiene y la forma con que Él nos da con su amor.

Y compartimos resonancias:

  • Señor, te entrego mi pequeña vasija, cuando Tú quieras, como quieras y donde quieras, queremos aprender a BUSCAR tu voluntad.
  • Es este amor el que nos capacita para la libertad de poder elegir lo prioritario, aquello que me da “forma” creyente y lo que en verdad necesito.

El segundo día tuvimos como tema, nuestro itinerario con Dios.

El camino se nos hace más fácil cuando tenemos claro el por qué y la meta. La palabra clave de este momento es permanecer en búsqueda, siendo conscientes de las distracciones en las encrucijadas del camino. Es Dios quien  da sentido a nuestra vida, alumbra nuestros caminos y proyectos de vida, es Él que fortalece y guía.

 Compartimos resonancias de nuestras  reflexiones, que han sido significativas:

  • Ponerse en camino requiere una motivación
  • Los viajes espirituales y la permanencia en la búsqueda siempre producen beneficios.
  • Es urgente ponerse en camino y hacer un viaje interior. Para este viaje contamos con distintas mediaciones: oración, comunidad, acompañamiento
  • Buscar en lo profundo de mí misma, lo que a veces busco fuera como sucedáneo
  • La vida religiosa es lo que es, no por lo que hacemos, pero sí por lo que somos
  • Mi corazón esta allí donde estás Tú.

Terminamos nuestro encuentro el tercer día, mirando las herramientas que pueden ayudarnos en el camino: el acompañamiento espiritual, cuaderno de vida, proyecto personal, compromiso comunitario…

Finalmente compartimos la evaluación del encuentro y cómo nos sentimos después de estos días de encuentro.

Para todas fue una gran alegría. Nos emocionó encontrarnos  después de tanto tiempo; hemos reavivado nuestras amistades, cariño y fraternidad. En suma, fue una gracia haber compartido estos días y sentimos que todas estuvimos unidas.

Queremos con todo esto dar gracias a todas hermanas que han rezado por nosotras y nos han acompañado con su oración y ánimo.

 Jacinta,  Antonia, Florinda, Estelle e Immaculée

 

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