Desde Mundo Joven seguimos profundizando en nuestra identidad y carisma.
En este año en el que caminamos hacia el aniversario de los 800 años de la Pascua de San Francisco de Asís, hemos querido proponer un Vía Crucis que nos ayude a conectar no solo con la experiencia de San Francisco, sino también con la realidad actual: las etiquetas, los desafíos de la juventud y los estigmas que muchos enfrentan hoy.
Este itinerario busca recordarnos que todo puede transformarse en el amor de Francisco y, sobre todo, en el amor de Jesús por cada uno de nosotros.
Como todos los materiales que ofrecemos para vivir y formarnos en fraternidad, en el carisma y en el liderazgo de María Ana, este Vía Crucis ha sido compartido con todas las presencias FMMDP en el mundo, invitando a que cada comunidad lo adapte y lo viva según sus propias posibilidades y contextos.