El día 4 de septiembre, a las 18:12 minutos, el Papa Francisco llegaba al aeropuerto de Maputo. Fue recibido por el presidente y los obispos, mientras la gente de Mozambique lo aclamaba con canciones y bailes. Fue emocionante ver al Papa aplaudir cuando las mujeres macua lo recibieron con un baile tradicional que representa a toda la gente del norte de Mozambique. En las calles de la ciudad de Maputo, había muchos fieles católicos rezando y cantando mientras esperaban al Santo Padre.

En la Nunciatura fue recibido por los sacerdotes, religiosos y seminaristas. En la mañana del día 5, el Papa Francisco se reunió con el Cuerpo Diplomático en la Presidencia, donde dirigió estas palabras a los tres líderes de los partidos: “ámense unos a otros… entre ustedes no debe haber ningún sentimiento de odio”.

A los jóvenes: Ya estáis aportando lo mejor que hoy podéis regalar

Después de dirigirse a las autoridades, el Papa Francisco se reunió con los jóvenes en un encuentro interreligioso en el Estadio Maxaquene. Los jóvenes dieron la bienvenida al Papa con gran alegría; con himnos, canciones, poesía, teatro y diversas actividades expresaron su gratitud por la visita del Santo Padre. A su vez, el Papa les recordó que son importantes y que tienen que creérselo, pero “con humildad”: “vosotros no sois sólo el futuro de Mozambique, tampoco de la Iglesia y de la humanidad. Vosotros sois el presente que, con todo lo que sois y hacéis, ya estáis aportando lo mejor que hoy podéis regalar”. También les expresó que una de las principales características de los jóvenes de Mozambique es “la alegría de vivir”, algo “que se podía palpar en el estadio”. Por otro lado les pidió estar atentos “a todos que los quieren dividir, fragmentar o enfrentar”.

A religiosos y consagrados: renueven el sí al llamado de Dios pese al cansancio

El mismo día, a las 15:30, en la Catedral de la Inmaculada Concepción de la Virgen María de Maputo, tuvo lugar el encuentro con obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas, catequistas y laicos. El Papa Francisco nos recordó que “estamos llamados a enfrentar la realidad tal como es. Los tiempos cambian y debemos reconocer que a menudo no sabemos cómo encajar con nuevos tiempos, nuevos escenarios”. El Papa también alentó a luchar contra la crisis de la identidad sacerdotal, “renovando con un sí la llamada de Dios como lo hizo la Virgen María”, a pesar del cansancio que implica la donación total de la propia vida al servicio de la vocación. Y subrayó la intervención de un catequista que afirmó que el pueblo mozambiqueño “constituye una Iglesia insertada en un pueblo heroico que sabe de sufrimientos pero mantiene viva la esperanza”.

Al atardecer, el Papa visitó en privado la Casa Mateo 25, proyecto con los niños de la calle, una iniciativa alentada por la Nunciatura Apostólica en Mozambique, y que funciona gracias a la colaboración de más de 20 congregaciones religiosas.

Junto al al proyecto Dream, en Zimpeto, con las madres enfermas de SIDA

Para finalizar su visita a Mozambique, el Papa Francisco visitó el Centro de salud polivalente “San Egidio” de Zimpeto, donde jugó, acarició y saludó a todas las personas que trabajan en el hospital, así como a todos los presentes, especialmente a las mujeres enfermas de SIDA/VIH. “Es la manifestación del amor de Dios, siempre dispuesto a soplar vida y esperanza donde abunda la muerte y el dolor”, dijo, refiriéndose a la labor que tantas personas realizan en el hospital.

Despedida multitudinaria en el Estadio de Zimpeto

Después de la visita al hospital, el Estadio de Zimpeto estaba lleno a rebosar de personas que esperaban a Su Santidad para la solemne celebración eucarística, con la que se despidió de Mozambique. En su homilía el Papa retomó el tema central de este viaje apostólico: la reconciliación. Las palabras pronunciadas por Jesús tras haber proclamado las bienaventuranzas, fueron el punto de partida de la reflexión del Papa: «Amen a sus enemigos“… “Mozambique tiene derecho a la paz… Ninguna familia, ningún grupo de vecinos o una etnia, menos un país, tiene futuro si el motor que los une, convoca y tapa las diferencias es la venganza y el odio.” El Papa indicó que el camino es siempre aquel de Jesús: “reconociendo y valorando al otro como hermano hasta sentir su vida y su dolor como nuestra vida y nuestro dolor”, dijo, “es posible descubrir todas las ideologías de cualquier tipo que intentan manipular a los pobres y a las situaciones de injusticia para el servicio de intereses políticos”.

“Si Jesús es el árbitro entre las emociones conflictivas de nuestro corazón, – aseguró el Papa – entre las decisiones complejas de nuestro país, entonces Mozambique tiene un futuro de esperanza garantizado”.

Terminó su homilía diciendo que no nos olvidemos de orar por él.

El Papa Francisco lleva a Mozambique en el corazón porque ha visto cómo la gente de Mozambique en su pobreza, reza, perdona y se reconcilia.

Para mí fue una experiencia inolvidable e impresionante. Porque pude expresar de manera alegre el talento que el Señor me dio, que es rezar dos veces cantando y bailando.

Jacinta Celestino

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