Se acerca el tiempo de Adviento, siempre nuevo. El que viene a alimentar nuestra esperanza, para renovarnos en la alegría del evangelio, para seguir creyendo en la comunidad de los hermanos.

La esperanza, ese valor fundamental para permanecer en la vida, la que viene con el Adviento de lo posible porque redescubrimos el amor y la fuerza de la justicia compasiva divina. Es momento de sembrarnos en una historia que será nueva. Venimos con la experiencia del dolor y de la dificultad, pero con la savia del amor descubierto que permanece más allá de lo que nos provoca la muerte.

Hoy, más que nunca, tenemos razones para la esperanza y sentimos la responsabilidad de sembrarla y celebrarla con la humanidad entera.

Hoy nos abrimos a este tiempo y a esta palabra que no deja rendijas a la desesperación y al desánimo. Ahora es el tiempo en el que no anunciamos éxito, ni siquiera progreso, pero sí fraternidad y compasión universal.

Hoy más que nunca estamos necesitados del Adviento. Ahora más que nunca tenemos que gritar con toda la creación y con toda la humanidad: ¡Maranatha, ven Señor Jesús!

Algunos MATERIALES y ENLACES para vivir y celebrar este tiempo

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