En Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) los días 15 y 16 de junio, nos reunimos en la IV Asamblea Regional, donde tuvimos como lema principal “En Familia Carismática, hacia nuevos horizontes”, continuación de un camino que estuvo acompañado de las reflexiones y aportaciones realizadas en comunidad y trabajados en la Pre-Asamblea.

Pistas que agrupamos en tres llamadas:

  • Camino en Sinodalidad (Familia Carismática)
  • Honrar la realidad (misión)
  • Liderazgo transformador

El encuentro se dio después de mucho tiempo sin encontrarnos. Fueron dos días de compartir y profundizar los aspectos que nos ayudan a crecer en comunión y sentido de pertenencia para hacer vida el legado del carisma de María Ana, allí donde estemos. Buscando concretar las opciones de nuestro XXII Capítulo General, desde la certeza de la común vocación bautismal que compartimos y el proyecto que como Iglesia sinodal estamos viviendo.

Las expectativas y propuestas para la Asamblea fueron desbordadas por la acción del Espíritu en los aportes personales y de las Delegaciones: Venezuela, Perú, Chile, Brasil, Bolivia y Argentina. Se fue confirmando la certeza, de que este es el camino y como Congregación hemos decidido no dar pie atrás.

Una de las opciones claras que surgen como fruto de esta asamblea es el compromiso de vivir como familia carismática en un estilo que asegure la sinodalidad, sorofraternidad y el liderazgo transformador que nos lleven al servicio misionero en las periferias existenciales.

EQUIPO REGIONAL DE JÓVENES

Comunicamos con alegría que se ha constituido el EQUIPO REGIONAL DE JÓVENES, que trabajará en colaboración con el equipo general, que surge como respuesta concreta de la REGIÓN al mundo juvenil.

Compartimos la gracia de la presentación que hizo el Secretariado General María Ana Mogas, de la vida de nuestra Madre Concepción Dolcet, compañera inseparable y continuadora del legado carismático de nuestra fundadora, que nos anima a vivir este estilo de vida con fidelidad, sencillez y compromiso.

Seguimos avanzando en el camino iniciado por tantos hermanos y hermanas, de todas las épocas y lugares, asumimos el desafío de mantener vivo el fuego, alentando la vida que el Señor pone en nuestras manos. Sabemos que en el proceso necesitamos contar con todos los que formamos esta Familia, porque solo así seremos testimonio y signo del rostro carismático de María Ana hoy.

Confiamos que el trabajo realizado durante estos días, la propuesta de objetivos y medios planteados sean acogidos y enriquecidos a partir de la realidad de cada comunidad, fraternidad y Delegación, para que tengamos “vida” y vida en abundancia.

Hermanas y hermanos de la Familia Carismáticas reunidos en Asamblea