El día 29 de enero, después de haber tenido que aplazar varias veces, llegó por fin el día esperado de mi entrada al noviciado.

¡Qué alegría sentirse en familia! “Sígueme”. Esta palabra que el Señor dirige a quien quiere, cuando quiere, donde quiere y como quiere, resuena en mi corazón desde hace mucho tiempo.

En este día tan especial para mí, lleno de gran alegría y en comunión con todas mis hermanas de la comunidad, doy gracias a Dios. Él, que me conoció bien antes de formarme en el vientre de mi madre y que acompaña mis pasos hasta el día de hoy, me llama a dar un nuevo paso en su seguimiento.

Un paso importante, que había estado esperando durante más de dos años. Abrumada por la alegría, bendigo al Señor por su amor por mí. Me rindo a su voluntad.

Como la Virgen María, le digo al Señor: “Hágase en mí según tu palabra”

Nadège Djengue

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