El pasado 10 de abril, celebramos en la Comunidad de Moreno, Buenos Aires, la entrada al noviciado de la joven Cintia Penayo. Estuvo acompañada por la comunidad, la delegada del país, Cristina Grilj y la delegada regional, Maribel Albornoz.

«Si alguno quiere venir conmigo, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame» (Mc 8, 34)

Hoy me siento interpelada por este texto que me lleva a pensar en mi vocación, como llamado y respuesta. Dios me ama y me llama a seguirlo; desde mi libertad intento responder aún con mis limitaciones. Esta libertad nace de asumir mi cruz interior, por gracia del Señor, y me lleva a comprender la Cruz como signo de Amor. Mirando el camino hecho hasta acá surgen en mi corazón tantos rostros de cireneos: familia, amigos, religiosas, sacerdotes, hermanos con los que compartimos misión y tantos alumnos que me ayudaron a afianzar mis pasos.

Hoy se hacen presentes las huellas de tantas mujeres que me acompañaron y acompañan en este camino de fe. Y me lleva a recordar una frase que leí «un corazón desbordante siente necesidad de otro corazón para comunicarse».

Hoy en comunidad celebramos la alegría de vivir nuestra vocación, con la certeza de que todos somos y seguimos siendo llamados. Hoy como respuesta al llamado, no puedo más que responder con un Sí generoso al Señor, dándole gracias por la vocación recibida, que me genera felicidad y plenitud.

Hoy, en esta celebración sencilla y cargada de emotividad, resuena en mi interior la palabra ¡Gracias!

    • Gracias a tantas hermanas que conocí, con una opción muy marcada del seguimiento de Jesús.
    • Gracias a tantas personas que se hicieron presentes a través de la oración.
    • Gracias a la comunidad que me recibe y acompañará en este camino.
    • Gracias a la gran familia FMMDP, que me recibe en esta nueva etapa para continuar con la experiencia de Dios y con Dios, en este camino de escucha, por permitirme compartir con ustedes la fe, vida y misión, al estilo de Francisco y María Ana.
    • Gracias a tantos laicos con los que compartimos carisma y misión, por su amor y entrega en lo cotidiano.

Hoy me siento sumamente agradecida por saber que todo es gracia y desde una mirada agradecida, Él me lleva a responder con generosidad.

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