El pasado 25 de junio Deolinda, Emilia, Carolina y Mariana, procedentes de Mozambique, hicimos nuestra entrada al noviciado.

Damos gracias al Señor, por la oportunidad y la llamada a vivir en fraternidad a ejemplo de María Ana y San Francisco de Asís, en el seguimiento de Cristo. Y a todas las hermanas de esta congregación por la acogida, ayudándonos en el crecimiento espiritual, buscando vivir el legado de María Ana en el Amor y Sacrificio.

Es con gran alegría que queremos hacer de nuestras vidas un instrumento que está para servir y amar, así como lo hizo Francisco: “El Señor me dio hermanos” y la madre María Ana “Amaos unas a otras”. Teniendo en cuenta que es el Señor que nos elige para que con Él y en Él podamos nosotras hacer fructificar el evangelio para su mayor gloria. (Mt 15-16).

Que el Señor continúe ayudándonos y fortificándonos en esta etapa de formación que comenzamos y María Madre del Divino Pastor sea ejemplo y guía de nuestro caminar en el discernimiento vocacional.

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