Una fiesta que nos invita a mirar a María como guía, modelo y presencia viva en nuestro camino
El próximo sábado celebraremos con alegría la fiesta de María, Madre del Divino Pastor, Titular de nuestro Instituto y referencia esencial de nuestra identidad. Una ocasión especial para renovar el sentido profundo de nuestra vida y misión.
Para nuestra familia, María, Madre del Divino Pastor, no es solo una advocación, sino una presencia viva que acompaña la historia y espiritualidad de nuestro Instituto desde sus orígenes. Así la vivió nuestra fundadora, María Ana Mogas, quien encontró en ella inspiración constante, consuelo en las dificultades y fuerza para llevar adelante la misión recibida. Su profunda devoción a la Divina Pastora marcó el nacimiento y desarrollo de toda una familia que hoy sigue reconociendo en María un modelo de fe, de entrega confiada y de amor pastoral.
En ella encontramos el ejemplo de una vida plenamente entregada, que inspira nuestro compromiso educativo y evangelizador. Su “sí” confiado nos anima a seguir creciendo como personas íntegras, abiertas y comprometidas con los demás.
En la víspera del domingo del Buen Pastor, esta celebración adquiere un significado aún más profundo: nos recuerda que caminamos guiados, acompañados y cuidados.
Como comunidad y como familia carismática, queremos vivir este día desde la gratitud, la sencillez y la alegría, poniendo en manos de la Divina Pastora nuestra vida y nuestra familia.