La visita del Santo Padre León XIV en Angola, del 18 al 21 de abril, fue un tiempo de gracia que marcó profundamente a nuestro pueblo y a nuestra familia religiosa.

Fueron días de fe, comunión y esperanza. Sentimos a la Iglesia viva, unida y en camino, llamada a renovarse en el amor y el servicio.
Nuestra congregación FMMDP fue ampliamente solicitada en la preparación de este gran acontecimiento. Muchas hermanas participaron en diversos servicios, incluso colaborando con cadenas televisivas, haciendo visible el rostro de una Iglesia servidora.
Esta visita despertó en nosotras una llamada a orar más, a confiar en Dios y a vivir el Evangelio con mayor autenticidad. También nos impulsó a servir mejor y a ser signo de paz, justicia y fraternidad.
Los ecos de estos días nos invitan a transformar la vida y a ser presencia de esperanza donde estemos.