Del 12 al 18 de enero de 2026 se celebró en la Casa Madre el Encuentro del Consejo de Congregación de las FMMDP, un tiempo marcado por la gratitud, la escucha y la esperanza, sostenido por la oración y la fidelidad cotidiana de toda la Familia Carismática.

Durante estos días, las hermanas delegadas compartieron la vida y la misión desde las diversas realidades de las tres Regiones —África, América y Europa— fortaleciendo la comunión congregacional. Debido a la situación política de Venezuela, la delegada Hna. María de la Cruz Peña participó de forma telemática, lo que permitió la presencia activa de todas las Delegaciones.
El Consejo dedicó un tiempo importante a la escucha de las realidades regionales, expresadas en clave de sueños, desafíos, dificultades, logros y certezas que hoy sostienen la entrega misionera.
Un momento significativo fue la ponencia del Hno. Capuchino Fr. Víctor Herrero, quien, a partir de las Bienaventuranzas, ofreció una reflexión que iluminó el discernimiento y favoreció una mirada renovada, confiada y audaz, al estilo de María Ana y Francisco de Asís. La contemplación de las Bienaventuranzas invitó a descubrir oportunidades en medio de la fragilidad y a renovar el compromiso evangélico en la vida cotidiana.
En este Encuentro también se concluyó la penúltima etapa del proceso de revisión del Documento de Gobierno y Administración de Bienes, integrando los aportes recibidos y realizando las correcciones consensuadas, que ahora serán nuevamente compartidas con las Comunidades.
Asimismo, el Consejo envió un mensaje de cercanía y ánimo a todas las Comunidades y a la Familia Carismática, con el deseo de que este nuevo tiempo abra espacios de diálogo fraterno y ayude a descubrir la luz en medio de la oscuridad.
Se anunció que próximamente se recibirá la Convocatoria al Capítulo Extraordinario y a la Asamblea General, y se renovó el compromiso de seguir acompañando y animando los acuerdos del XXII Capítulo General, caminando hacia la Vida en abundancia que el Señor ofrece.
El Encuentro concluyó confiando este nuevo paso y la vida de cada Región a María, Madre del Divino Pastor, para seguir cantando con ella las grandezas del Señor.