Para la comunidad educativa del colegio San Francisco de Vilagarcía, el 8 de septiembre no fue solo el día de la vuelta a las aulas. Fue, sobre todo, el inicio de un curso muy especial: el que marca cien años de vida, educación y sueños compartidos.

Asistentes a la gala por el 100 aniversario del colegio San Francisco – Imagen: Faro de Vigo

La historia de este centro no puede entenderse sin la llegada, en 1915, de las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor. Vinieron para abrir un asilo de ancianos, pero pronto descubrieron otra necesidad urgente: dar educación a las niñas que no tenían ninguna oportunidad de aprender. Así, en septiembre de 1925, abrieron una pequeña escuela femenina junto a la alameda.

Desde entonces, la historia del colegio es también una historia de superación y crecimiento. Pasaron por varias sedes —plaza de Ravella, un inmueble junto al mar, e incluso tuvieron que sobreponerse a un ciclón que en 1941 destrozó su edificio— hasta llegar a su ubicación actual en la plaza de A Independencia. Con el tiempo, las aulas se llenaron, el colegio creció y, en los años 70, abrió también sus puertas a los alumnos varones, adaptándose a los nuevos tiempos y a la Ley General de Educación.

Hoy, el colegio San Francisco no es solo un edificio: es parte de la memoria y la vida de Vilagarcía.

Por sus pasillos han pasado generaciones de alumnos, maestras y religiosas que han dejado huella. Desde 2018, el centro está gestionado por la Fundación Educativa Franciscanas Ana Mogas, que mantiene vivos los valores franciscanos y los adapta a los retos del presente.

Las celebraciones por el centenario comenzaron con una emotiva gala en el Auditorio municipal, que reunió a autoridades, miembros del Equipo de Titularidad de la Fundación Educativa, familias, profesorado y hermanas. Y esto es solo el principio: durante todo el curso, se organizarán actividades y encuentros para recordar el camino recorrido y, sobre todo, mirar juntos hacia el futuro.

Un siglo después, el colegio San Francisco sigue fiel a su misión original: educar en valores, abrir puertas y sembrar oportunidades. Porque la historia que empezó en 1925 se sigue escribiendo cada día.