El Tiempo de la Creación es la celebración cristiana anual en la que rezamos y respondemos juntos al clamor de la Creación. Comienza el 1 de septiembre con la Jornada Mundial de Oración por la Creación y finaliza el 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís.

El texto bíblico para este año está tomado de Ezequiel 47, 1-12 que describe el agua vivificante que fluye del templo de Dios. El río se hace cada vez más amplio, fertilizando tierras áridas, saneando aguas y revitalizando ecosistemas.
Con el tema de este año, «Agua Viva», se nos recuerda que, si recibimos y aceptamos el agua del Templo —la gracia sanadora de Dios—, entonces «ríos de agua viva» fluirán también en nuestro interior. A medida que somos sanados y renovados, el agua viva fluirá también de nosotros para la sanación de los demás y de la propia creación. Estamos llamados, más que nunca, a dar testimonio de nuestra vocación cristiana de cuidar la creación de Dios y restablecer las relaciones correctas entre nosotros y con la Tierra.
Es una llamada a la transformación: sumergirnos en el Agua Viva que fluye del trono de Dios, trabajando juntos por la renovación de la creación.
El Papa León XIV invita durante este mes de septiembre, con motivo de este Tiempo de la Creación, a rezar «Por el cuidado del agua».