Amanece el día 13 de enero con sabor a fiesta. Las hermanas de la Comunidad, los laicos de AMAM, trabajadoras de la casa, algunos vecinos y allegados nos disponemos a los preparativos, con corazón agradecido y gozo en el alma.

Celebrar el 199 aniversario con la frescura y actualidad de María Ana, no es cualquier cosa. Si ella sigue viva y actual, es porque ha dejado una huella en el trayecto de su vida y una gran obra, un camino para que otras y otros podamos seguir.

Hoy nos sigue invitando a vivir en verdad la CARIDAD VERDADERA, aún a pesar de nuestras fragilidades y limitaciones.

Nos anima a CUIDAR Y CUIDARNOS unas a otras con delicadeza y amor paciente, a fijar nuestros ojos, como ella, en el Señor y desde Él acoger a los más vulnerables, ser comunidad de corazón abierto para que todos puedan ser acogidos como hermanos.

Hemos vivido una tarde muy felices. En primer lugar, participando en la eucaristía presidida por nuestro obispo Daniel Palau. Hombre sencillo, cercano y profundo.

En su homilía nos habló sobre las virtudes que más se destacaron en Francisco y en María Ana y nos animó a vivir como ellos, a caminar con el corazón abierto y centrado en lo esencial.

Damos gracias a Dios por tanto amor recibido a través de Francisco y de María Ana Mogas.

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