Unidas a toda la Orden Franciscana, recordamos aquel 16 de abril de 1209, en el que Francisco, junto a sus hermanos, se sienten reconocidos y acogidos por la Iglesia y en ella comienzan a vivir la forma de vida a la que el Señor les llama.
Este año, el 16 de abril es una fecha que adquiere mayor relevancia en el marco de la celebración del Jubileo franciscano. Es el día en que, desde Asís hasta los últimos rincones del mundo, la familia de Francisco se pone de pie para decirle a Dios y a la historia: “Aquí estamos, todavía, descalzos y libres”.
Porque Francisco, hace 800 años, murió cantando a la Hermana Muerte. Su Pascua fue un grito: No hay resurrección sin despojo, no hay paz sin justicia.
Con este deseo de expresar nuestra comunión con toda la familia franciscana, atentas a los desafíos que la sociedad plantea a nuestra espiritualidad, ofrecemos esta sencilla oración que nos ayuda a actualizar y tomar conciencia de lo que implica hoy renovar nuestros votos.