El pasado 6 de octubre, festividad de María Ana, con una eucaristía presidida por el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, las Franciscanas Misioneras Madre del Divino Pastor (Pastorinas) se despidieron de Valderas después de más de cien años dedicadas a la educación y a la pastoral.

Una localidad a la que la congregación llegó hace 116 años y que, después de décadas de dedicación y entrega, despide a la comunidad religiosa, representada en las últimas hermanas: Benilde y Teresita.

Destacamos algunas de las palabras de la hermana Isabel Martínez, Delegada Regional de Europa, al final de la emotiva celebración:

En esta Eucaristía de Acción de Gracias no queremos que nos invada solo la nostalgia o añoranza por lo vivido,

    • Sí, la gratitud y el reconocimiento por tanta vida y servicio entregados de tantas hermanas y hermanos en la comunidad parroquial,
    • Sí, el evangelio anunciado y vivido por nuestras hermanas y compartido en este pueblo
    • Sí, la conciencia de cómo esto ha calado en profundidad en nuestras vidas.

El fruto de la siembra será siempre la vida que se multiplica, la esperanza y la confianza en los caminos de Dios.

El Carisma de María Ana Mogas, seguirá vivo y vigoroso, y se sigue haciendo visible en gestos siempre nuevos de solidaridad, de Caridad Verdadera, de Amor y Sacrificio que hemos recibido como legado y envío.

Queremos, en esta Eucaristía, hacer un gesto de que somos hermanos y seguimos unidos en la fe que nos sostiene.

    • Traemos ante el altar la reliquia y la imagen de María Ana Mogas que hasta ahora han ocupado un lugar especial en el oratorio de las hermanas. Quedan entre vosotros. Ella sigue intercediendo y protegiendo la fe de este pueblo en sus necesidades, alegrías y proyectos. No dejemos de mirar a nuestro alrededor, de ser sensibles al clamor de los que sufren soledad, desprotección, enfermedad, necesidades de todo tipo.
    • Junto a estos signos de la presencia que permanece, en la fe, también traemos un farol. Que esta luz permanezca entre vosotros y nos ayude a todos a vivir como hermanos en la Caridad verdadera, en el Amor y el Sacrificio.

La familia carismática de María Ana seguirá bendecida en Valderas, pero la respuesta queda en vuestro corazón y vuestras manos, en cada uno/a confiamos.

Seguimos tejiendo lazos desde donde nos encontremos.

En nombre de las hermanas presentes, del Gobierno General y de todo el Instituto, agradecemos encarecidamente al párroco, por su acompañamiento a nuestras hermanas, y a tantos pastores de otros momentos con los que las hermanas han compartido la misión.

Hoy, muy especialmente, expresamos nuestro reconocimiento al Señor Obispo, D. Luis Ángel de las Heras, que tan solícitamente se ofreció para acompañar este momento y ha presidido nuestra celebración animándonos a seguir unidos en el camino de la fe, desde el lugar y situación en que cada uno nos encontremos.

Gracias a todos, por vuestra presencia y compañía. ¡GRACIAS!

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