Coincidiendo con el día del Tránsito, día 3 de octubre, nos reunimos en torno a Francisco, porque él, que fue grande en la vida, fue más grande aún en la muerte; él, que cantaba alabando al Señor por el sol y por la luna, ahora sólo tenía un único anhelo: verlo a Él, sumo Bien, todo Bien.
Y… oraba: “He sido pobre para tenerte, he sido nada para que Tú lo fueras todo. Me desnudo sobre la tierra, para vestirme sólo de tu luz. No temo el frío de la noche porque voy hacia tu fuego.”
Iniciamos el día encontrándonos en la Iglesia de San Francisco de la Vega, desde donde dimos comienzo a nuestra “peregrinación simbólica” de San Francisco a San Francisco (Capuchinos). Allí celebramos la Eucaristía con un nutrido número de Hermanas y algunos laicos.
Continuamos el Encuentro-convivencia en la Comunidad de Hermanas Mayores; comida, fiesta y por la tarde… seguimos respirando vida resucitada celebrando el Tránsito con todas las hermanas que no pudieron compartir la Eucaristía.
Terminamos compartiendo una rica merienda y agradeciendo la jornada a la vez que la vida y muerte de Francisco y pidiendo que este “Año Santo dé frutos de amor y el mundo encuentre en nosotros a Dios”.
Delegación de León
