Con el lema “¡Familia viva!” celebramos este año nuestra fiesta, en clave de alegría y acción de gracias, recordando lo que somos como familia, nuestra historia, nuestros referentes y cada una de las personas que la formamos. Sabiendo que es un gran DON que hemos recibido y que, a la vez, se nos ha encomendado.

Francisco y María Ana hicieron de su existencia un “canto a la vida” en sus múltiples manifestaciones. Y su modo de vivir pasa a ser una característica de su “familia carismática” esa que surge en torno al carisma recibido.

Francisco y María Ana celebran la vida:

  • Francisco canta a la vida. 

Un año antes de su muerte, ya casi ciego, compone el Cántico de las Criaturas. Un canto a la vida, a toda forma de vida, a las maravillas que en cada una descubre desde una mirada de fe y rebosante de gratitud.

A cada uno de los seres vivos considera “hermanas y hermanos” porque todos vienen de Dios, el único Padre que da la vida y la sigue sosteniendo y cuidando en todo momento.

  • Francisco, cuida la vida. 

Francisco cuida la vida como DON de Dios que hemos de agradecer y cuidar para ponerla después al servicio de los hermanos. No solo el cuidado de la vida corporal, sino de todo aquello que hace a la vida digna y plena.

  • Francisco defiende la vida.

Francisco es un enamorado de Dios, de quien proclama que es toda su vida. Y en toda vida, en todo ser vivo encuentra a Dios.

Por eso la familia franciscana ha hecho desde hace siglos de la “justicia, la paz y la salvaguardia o defensa de la Creación” uno de sus rasgos de identidad.

María Ana celebra la vida haciéndose protagonista de ella 

Uno de los rasgos de nuestra Fundadora que llamó la atención a los que convivieron con ella fue su capacidad de CELEBRAR. De celebrar las realidades más hondas y serias y a la vez los pequeños hechos cotidianos. En definitiva, de celebrar la vida misma. Porque la vida es para ella el mayor DON que recibimos de Dios cada día, y como tal lo valora, disfruta y agradece.

Contemplamos:

  • Su manera de valorar y celebrar la vida buscando nuevas posibilidades

María Ana y nuestras primeras hermanas, aun viviendo en la pobreza y austeridad, valoran y celebran cada aspecto, cada logro que van viviendo. Y lo hacen con fiestas sencillas y entrañables en las que invitan a participar a las familias y vecinos, así como a los bienhechores.

Otras veces, este celebrar la vida, consiste simplemente en detalles del día a día, que animan y alegran la vida de los que la rodean.

  • Sus gestos al cuidado de la vida cuidan la celebración 

Como Francisco, María Ana, no hace grandes discursos de la importancia de la vida, de la necesidad de vivirla intensamente o del valor de cuidarla. Ella sencillamente vive, valora la vida de los demás y la cuida mediante gestos concretos y palabras adecuadas a sus necesidades en cada momento.

María Ana muestra una gran comprensión ante las necesidades de niñas y jóvenes. Y sus cuidados se hacen aún más intensos cuando se encuentra con personas enfermas o débiles, o a las que sus carencias o pobreza amenaza la vida.

  • Celebra la vida colaborando a su crecimiento

Celebrar y cuidar la vida es para María Ana hacer que esta crezca y se desarrolle en todos sus ámbitos y posibilidades y para lograrlo ve en la educación un camino privilegiado y el desarrollo de su propio camino. Ante la desigualdad que observa a su alrededor, dirige su esfuerzo a la educación de niñas, para las que no había escuelas o eran de muy poca calidad. Y también la vemos cuidando a los enfermos o socorriendo a los que no tienen lo necesario para vivir.

María Ana, gran conocedora del corazón humano, apuesta por la vida que empieza en cada niña, en cada persona, en las que son pobres, están enfermas, sin escuelas ni recursos… e intenta en lo concreto ser para cada una de ellas vehículo, ayuda en su crecimiento.

Es esta apuesta la que cada día celebramos, alegres y agradecidos, porque la VIDA vale la pena y ayudar a desarrollarla plenamente es lo nuestro como familia.

Nuestra familia hoy colabora a que la vida crezca en nosotros y en los que nos rodean en muchos entornos y ante muchas necesidades. Para poder cuidar la vida de otros, nuestros grupos y comunidades están llamados a ser espacios en los que cada persona pueda crecer, perfeccionarse.

Materiales para celebrar en familia: