En una atmósfera de profunda gratitud y fervor espiritual, las hermanas, los laicos y los fieles de Benín celebraron las Bodas de Oro de presencia de las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor. Este aniversario fue la ocasión de dar gracias por medio siglo de evangelización, servicio y entrega.

En la víspera de la celebración, las hermanas junto con los laicos de AMAM vivieron una celebración sencilla y un momento de recogimiento y memoria para repasar el camino recorrido desde la llegada de las primeras hermanas.

Al pie de la cruz y de la estatua de la Virgen María, se encendieron velas en forma de «50», que simbolizan la luz de la fe que las hermanas no han dejado de transmitir. Esta vigilia fue un momento fuerte de acción de gracias, salpicado de lecturas, cantos y compartir fraterno, permitiendo a cada uno medir el impacto de la misión de la Congregación en el seno de la Iglesia de Benín.

El día de la celebración, una gran manifestación de fe y comunión

En una eucaristía celebrada por el obispo del lugar, una multitud inmensa rodeaba a las hermanas. La ceremonia estuvo marcada por la presencia de las hermanas Mª Angeles Gómez-Limón, Vicaria General y Sagrario Alarza, Consejera General, de familiares de las hermanas y de las autoridades tradicionales. Entre estos se encontraba un notable que lucía un tocado real, lo que demuestra el profundo arraigo de la Congregación en la cultura y la vida social de Benín. En su homilía, el obispo hizo recordar la historia de la Beata María Ana Mogas, su carisma y felicitó a las hermanas por su entrega, su dinamismo en la misión al ejemplo de su fundadora.

Para nosotras, hermanas en Benín, celebrar 50 años es recordar los inicios humildes, los desafíos superados, pero sobre todo las innumerables vidas transformadas por la educación, la salud, la asistencia social y la pastoral.

Este Jubileo de Oro no es un fin en sí mismo, sino un nuevo impulso. A través de los cantos, las oraciones y las sonrisas intercambiadas, el mensaje es claro: las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor están más comprometidas que nunca a continuar su misión de caridad y esperanza en Benín.

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