El día 15 de febrero de 2026, la comunidad de la JMJ-Ignacio Ellacuría, fuimos convocadas por la Congregación de los Sagrados Corazones a participar en una mesa redonda en El Escorial, donde se nos pedía nuestro testimonio comunitario: “Una comunidad con dos presencias”.
Representamos a la comunidad Sagrario y Reyes habiendo conversado anteriormente con las hermanas los aspectos que íbamos a exponer.
Vamos a cumplir, el próximo 2 de marzo 10 años de caminar con este proyecto. El reflexionar lo que íbamos a compartir nos ayudó a refrescar nuestras motivaciones primeras y los pasos que fuimos dando hasta llegar al 2 de marzo de 2016. Recordábamos cómo este proyecto se fue gestando poco a poco fruto de encuentros, reflexiones, búsquedas y compartir.
Desde el comienzo no teníamos claro cómo se iba a concretar, pero sí lo que para nosotras era lo esencial:
- ENCUENTRO CON DIOS PRESENTE EN LA HISTORIA,
- La comunidad como ámbito privilegiado donde crecer y acompañarnos,
- CRECIMIENTO EN FRATERNIDAD,
- Compartir búsquedas, formación continua,
- SERVICIO A LOS HOMBRES Y MUJERES, especialmente en su debilidad: Comunicar vida y tarea en un Residencial de Cáritas y cercanía a menores con discapacidad severa, que ya estábamos atendiendo en el Hogar Santa María de la Vida.
En la mesa redonda también participaron:
- La Esclavas del Divino Corazón del Cardenal Spínola, donde expusieron el proyecto “Comunidad Itinerante: Continente joven”, salir al encuentro de los jóvenes hoy. Tres hermanas dedicadas a este objetivo y acompañadas por una hermana del equipo provincial. Llevan cuatro meses de andadura y mucha ilusión en sus corazones.
- Las Carmelitas de Vedruna con el proyecto de “Acogida a los hermanos Subsaharianos”, brindan un espacio para pernoctar y poder cenar e higienizarse. (8 plazas). Son dos hermanas las que apoyan este proyecto insertas en una comunidad fuera del proyecto. Resumen su experiencia con estas tres palabras: TOLERENCIA, PACIENCIA Y ESCUCHA.
Nuestra experiencia de haber participado en esta mesa redonda es el haber salido muy enriquecidas percibiendo una Vida Religiosa que está viva, que busca caminos nuevos y que compartiendo la vida es una forma de ser fieles y felices en nuestra vocación.
