El próximo domingo 16 de noviembre la Iglesia celebra la
IX Jornada Mundial de los Pobres.
En el contexto del Año Jubilar, el lema seleccionado para este año ha sido tomado del salmo 71 y ahonda en la idea de la esperanza: «Tú, Señor, eres mi esperanza» (cf. Sal 71, 5).
En su mensaje, el Papa León XIV subraya la necesidad de la fe, puesto que Dios es nuestro refugio y solo en su amor se encuentra esperanza ante las dificultades y angustias de la vida.
El Papa apunta que «la pobreza más grave es no conocer a Dios» y recuerda unas palabras del Papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelii gaudium: «La peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual. La inmensa mayoría de los pobres tiene una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los Sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe» (n. 200).
Esta Jornada es un recordatorio para la Iglesia de que «los pobres están en el centro de toda la acción pastoral”. «Los pobres no son una distracción para la Iglesia, sino los hermanos y hermanas más amados, porque cada uno de ellos, con su existencia, e incluso con sus palabras y la sabiduría que poseen, nos provoca a tocar con las manos la verdad del Evangelio”.