El día 13 de enero iniciaron la etapa del postulantado en la comunidad de Benfica (Luanda), diez jóvenes: Domingas, Fátima, Silvina, Albertina, Victória, Ilda, Chinesa, Emiliana, Cecilia y Priscila.
“Caminando junto al mar de Galilea, Jesús vio a Simón y a su hermano Andrés, que estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Ellos dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron”. (Mc 1,14-20)

Agradecemos a Dios por el don de la vida y de la vocación. Agradecemos a todo el Instituto por la acogida, de modo especial, a la delegación de Angola por el incansable acompañamiento que tuvieron con nosotras.
Nos sentimos felices, acogidas y pertenecientes a la espiritualidad franciscana, motivadas a escuchar lo que Jesús nos habla en nuestros corazones. Al recibir la cruz de San Damián, sentimos el corazón arder, señal de que Cristo presente nos acoge en su corazón. Entendemos que la vida en Cristo es un eterno misterio que solo se comprende cuando amamos y nos entregamos en amor y sacrificio. Fue en este crucifijo donde San Francisco entendió el verdadero sentido de la vida, que es hacer la voluntad de Dios, y así queremos hacerlo también nosotras.
Al iniciar esta nueva etapa de nuestras vidas, queremos buscar y dar sentido a nuestras motivaciones, procurar conocernos, con delicadeza, conocer a nuestro buen Jesús, su voluntad y nuestra congregación.
Así como el Señor llamó a Simón y a su hermano Andrés, también nos llama a ser pescadoras de hombres, llevando su Evangelio donde sea que Él nos necesite. María Ana, en sus oraciones, pedía siempre que el Señor fortaleciera los pasos que comenzó a dar en el camino de su servicio. De igual manera, pedimos al Señor que fortalezca los nuestros también.
Con un corazón agradecido, contamos siempre con vuestras oraciones.