El día 3 de julio, en el aniversario de la muerte de María Ana nuestra Madre Fundadora, tuvimos la alegría de celebrar en Parakou (BENIN) la entrada al noviciado de dos jóvenes: Euphrasie Denonkpon y Estelle Azui.
Con palabras sencillas expresan sus sentimientos al inicio de esta nueva etapa de formación a la vida religiosa. Que nuestras oraciones las acompañen a lo largo de este encuentro con el Señor.
Te bendigo Señor por el don de la vocación.
Me sentí llamada por Dios a servirle a través de mis hermanos y hermanas. Durante mi camino vocacional con las hermanas Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, llegué a comprender a través de la vida de María Ana Mogas y de San Francisco que la única manera de alcanzar la santidad es a través del amor. El amor que nos damos unos a otros a través del don total de nuestras vidas y el sacrificio que hacemos cada día. Por eso, me gustaría saber más sobre el que camino seguí y la vida que abracé.
Hoy estoy alegre por esta nueva etapa de noviciado que he comenzado gracias al amor de Dios que me acompaña y que me da la señal para seguir adelante. Lo que quiero es vivir la alegría y la sencillez y la vida de pobreza como San Francisco, participar en las obras apostólicas y ser servidora de todos.
Euphrasie Denonkpon Senanmi
¡El Señor hizo maravillas por mí, Santo es su Nombre!
Estoy muy contenta de esta nueva etapa que he comenzado, el noviciado. Para mí es un tiempo de encuentro con Jesucristo. Estoy invitada a entrar en este clima de oración, de diálogo firme para caminar hacia el Señor siguiendo los consejos evangélicos. A través de estos valores, profundizaré mi experiencia de Dios y la vida fraterna. Practicaré el amor y el sacrificio por mis hermanos y hermanas, como hizo María Ana Mogas, con los ojos fijos en el Maestro, prestando especial atención a los necesitados. Siguiendo las huellas de Cristo, viviré en libertad y obediencia, con esto en mente creo que haré un buen progreso en mi vocación. Viviré la vida comunitaria para poder profundizar cada día en la caridad, el perdón y el servicio mutuo, para vivir el carisma y la espiritualidad de las hermanas Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor en alegría, sencillez, humildad, paz y bondad. Yo mejoraré mi conocimiento de las constituciones del Instituto para poder crecer en fraternidad, escucha y apoyo, ayuda mutua entre mis hermanas.
¡Caridad, Caridad Verdadera, Amor y Sacrificio!
Estelle Azui