Alejandro Gayol, alumno del colegio Divina Pastora de León: «Tengo Asperger y con determinación sé que podré alcanzar mis metas»

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Alejandro Gayol Battaner tiene Asperger, un síndrome del espectro autista. A sus 17 años, es consciente de sus dificultades de comunicación, que suple con un gran conocimiento de su trastorno gracias al apoyo de su familia y de especialistas que lo ayudan desde la infancia.

«Las personas con Asperger somos literales, no captamos la comunicación no verbal ni los tonos de voz. Nos cuesta entender matices subjetivos. Tenemos más dificultad para entender cómo se sienten las personas, pero no porque no seamos empáticos, nos importan los sentimientos de los demás y hago lo posible por entenderlos. El lenguaje no verbal es más complicado para mí». Alejandro participó junto a otros seis jóvenes en la cuarta edición de Leónjoven Youth Talks, organizado por la Concejalía de Juventud, para compartir su experiencia de vida. «Quiero hacer visible este trastorno, porque aunque muchos han oído hablar de él se dejan llevar por mitos y creencias falsas».

Asperger no significa uniformidad de comportamientos. Cada persona lo vive de una manera. «No todas tienen las mismas dificultades y fortalezas. Yo tengo un pensamiento lógico y racional, por eso he pensado estudiar ingeniería informática».

Estudia segundo de Bachillerato en el colegio Divina Pastora. «Académicamente voy bien, pero socialmente me ha costado adaptarme» —dice—. «A veces sentía que estaba en segundo plano, me sentía la oveja negra. Piensas que todo el mundo comparte una vida y tu no encajas. Ahora tengo un grupo de personas que son mi círculo social agradable».

Las primeras señales de Asperger fueron evidentes en la guardería. «Vieron que tenía cualidades que destacaban». Y después sus padres lo acompañaron a comunicar a sus compañeros de colegio su singularidad. Sus primeros avances en las relaciones sociales comenzaron en Autismo León «donde me enseñaron aspectos positivos y conocí a personas como yo. Desde muy niño me relacionaba con personas adultas».

Alejandro fue consciente de que era diferente cuando estudiaba 5º de Primaria. «Mis padres siempre fueron transparente conmigo y me ayudaron a comunicarlo a mis compañeros con un refuerzo positivo».

Y esa positividad es con la que imagina su futuro. «Considero que mi grado de Asperger me va a permitir llevar una vida próspera. Tengo una imagen positiva del futuro y sé que voy a vivir de forma exitosa por hacer algo que me permita ser feliz, nada que ver con el dinero. Es cierto que el dinero te quita problemas, pero el éxito es sentirse satisfecho con tu vida y apreciar las pequeñas cosas. No se puede contentar a todo el mundo y mucha gente proyecta sus inseguridades en los demás. No puedes dejar que alguien te arruine el día por 15 segundos de comentarios hirientes».

A la ingeniería añade una afición, la escritura. Su primera novela Subhallo y el reino de los muertos” está disponible gratuitamente en internet. «Me gusta mucho la ciencia ficción». Ahora está escribiendo Tara, la historia de una chica con síndrome de Asperger. «Voy a intentar que me la publiquen, aunque con mi edad y mi experiencia es difícil».

Su mensaje es claro: «Con esfuerzo y determinación es posible alcanzar las metas. Vivimos en una sociedad estigmatizada. Somos capaces de llevar una vida próspera y sacar nuestras ideas adelante. Cuando te quieren ayudar te dan opiniones constructivas, no destructivas».

 Fuente: Diario de León