María Ana, peregrina y sembradora de ESPERANZA, convoca a los hermanos y hermanas de la AMAM de selva central, Villa Rica, Oxapampa y Quillazú. Nos reencontramos en la comunidad de Quillazú para compartir, reflexionar y poder entrar en la intimidad de la casa del otro sin prisas ni agendas.

Se creó el espacio para compartir todo lo vivido en este tiempo, creando un ambiente de fiesta, de abrazos, de recuerdos…

El llamado nos llevó a recordar la casa de Betania, la vivencia íntima de Jesús y su relación con ellos… Y las vivencias de Francisco y de María Ana con sus hermanos y hermanas… El corazón se pregunta ¿Y nosotros hoy? ¿Se ha entibiado nuestra pasión?

Y se fue asumiendo que los encuentros y María Ana, sembradora y peregrina, nos llevan a la COMUNIÓN… Capaces de acompañarnos, acogernos y contenernos, corresponder al amor gratuito, a demostrar nuestra ternura en los gozos y en el sufrimiento, a expresar con gestos nuestra disponibilidad y servicio…. A construir la paz AMANDO.

Fueron dos días de intensa vida, de decisión y compromiso. De revisión y decisiones. De proyectos concretos y de corrección.

Gracias a cada uno por ser FAMILIA. Gracias a las hermanas por compartir la vida y misión y hacerlas nuestras.

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