El último fin de semana de marzo tuvimos ocasión de celebrar el Encuentro del Voluntariado Misionero en Madrid. Durante dos días, participantes provenientes de diferentes lugares de España y otros países hicimos una serie de actividades grupales en las que pudimos compartir la espiritualidad que San Francisco nos regaló.

Cantó porque amó; esta frase sobre la vida de San Francisco nos acompañó a lo largo de este Encuentro tan especial. San Francisco, al igual que todos, pasó por momentos de crisis y contrariedad, sin embargo, su encuentro continuo y anhelado con Dios le permitió ver la música de lo divino en todo, en su Cántico, en sus hermanos y frente a la muerte.
El sábado vinieron jóvenes voluntarios de la Orden de los Capuchinos para presentarnos el Cántico de las Criaturas, acercándonos y profundizando en sus diferentes partes y su significado. Desde el hermano Sol y la hermana Luna, pasando por los demás miembros de esta «familia» que es la creación de Dios: el Fuego, el Agua y hasta la hermana muerte. Después, hicimos una reflexión personal y una actividad grupal para hacer nuestra propia versión del Cántico.
En la tarde hablamos sobre el tema de la esperanza en el mundo, de cómo podemos rebelarnos, resignarnos o aceptar con gracia y con humildad las malas noticias que parecen inundarnos en el día a día. A veces, es en la oscuridad cuando mejor podemos ver la Luz del Señor y de los demás, aún en lo que parece pequeño es mucho lo que podemos aportar si ponemos cariño y nos atrevemos a cultivar con paciencia y ánimo esa pequeña semilla de mostaza que algún día dará dulces frutos.
Tarde en el residencial “Jubileo 2000”
Esa misma tarde tuvimos el gusto de poder ir y preparar una dinámica con niños en el residencial “Jubileo 2000” dedicado a la acogida y apoyo para familias en situación vulnerable. Pudimos ser niños con ellos, que están tan cerca del Reino de Dios sin saberlo. Hicimos sonajeros, dibujamos con ellos, jugamos y el tiempo pasó volando. Allí viven tres hermanas Franciscanas MMDP (Iraida, Jose y Grâce), que nos enseñaron el residencial y nos explicaron su funcionamiento, a la par que nos hablaban de otra iniciativa de albergue nocturno para mujeres en situaciones difíciles que buscan un sitio seguro y acogedor para poder pasar la noche. Cerramos con un compartir en la residencia que organizaron las Hermanas y en el cual pudimos conversar y conocerlas mejor.
Diversas propuestas de voluntariado
Al día siguiente, domingo, iniciamos el día con una dinámica sobre la Cuaresma, su significado y como vivirla desde el ayuno, la limosna y la oración. Después, desde la Congregación se nos ofrecieron propuestas de voluntariado tanto internacional como local. Tras una reflexión personal, cada uno tuvimos la oportunidad de hablar sobre cómo fue nuestra experiencia del Encuentro y cómo sentimos que podemos comprometernos a llevar lo vivido a nuestro día a día. Leti y la Hermana Mabel nos escucharon atentamente, nos dieron su visión generosa y su ánimo a cada uno de nosotros después de cada testimonio personal para continuar con nuestras acciones de voluntariado e invitarnos a dar nuevos pasos.
Al mediodía fuimos a la misa de la Iglesia de San Antón, “la Iglesia más “cool” del mundo, según la BBC, como nos contaba con humor uno de los voluntarios que al final de la liturgia, oficiada por el conocido Padre Ángel, nos habló del origen de esta pintoresca iglesia, su historia y como se ha convertido en una Iglesia 24/7, encarnando el amor por el prójimo con todo tipo de iniciativas para la comunidad y abierta para quien la necesite, ya sea para los desayunos y el café que entregan diariamente, como otras iniciativas como su biblioteca social, su banco de alimentos y demás actividades que conducen.
Una iglesia llena de voluntarios y llena de vida. Una Iglesia inspiradora, sencilla y abierta donde “servir y amar” son literalmente el pan de cada día. Fue conmovedor poder estar allí como hermanos, en ese regalo de la misa donde siendo todos hijos de Dios desaparecen todos los muros que tan a menudo construimos en nuestras vidas. Siendo “el hijo pródigo”, además, el Evangelio del día y explicado bellamente. Así es Dios, con sus guiños.
En familia que crece
Terminamos nuestro Encuentro comiendo juntos en la Casa Madre y disfrutando
de un café en el jardín bajo un cielo azul y con el canto primaveral de los pájaros mientras los niños jugaban y nos despedíamos, nostálgicos pero renovados y agradecidos por este bonito encuentro, quizá una pequeña muestra de lo que puede ser cielo en la tierra si solo nos atrevemos a creer, a cantar y amar como San Francisco, sabiéndonos queridos por Jesús y por nuestros hermanos.
«La familia crece», como me diría después mi bella esposa María entre suspiros y sonrisas.
Domingo Vivas, voluntario

Que bien. Nos alegramos con todos vosotros. Un abrazo
Que lindo viva lá família Ana Mogas
Me alegro mucho al leer vuestra experiencia compartida y al ver como crece el voluntariado dentro de la familia de María Ana Mogas.
Ánimo seguid confiantes en Jesús que camina con nosotros y nos invita a colaborar en su proyeto de amor y servicio.
Hermanas de Proença-a-Nova, Portugal