Generalmente la edad de las instituciones se contabiliza por sus años y se celebra en sus aniversarios. Entonces la memoria se activa, la nostalgia a veces nos invade, y cuando nos hacemos mayores tenemos la tentación, no poco frecuente, de pensar que todo tiempo pasado fue mejor, filtrando los desafíos y dificultades que atravesarlos nos supuso.

Pero si lo pensamos bien, la vida de una institución educativa como esta, y su permanencia en el tiempo trasciende los años y repara en su capacidad de re-significarse permanentemente, actualizando la visión que le da origen, la inspiración que la sustenta, los valores que la constituyen, las personas que se comprometen con el proyecto, la renovación generacional… Y fundamentalmente que todo ello esté en dialogo de ida y vuelta con el entorno y sus destinatarios, atenta a las necesidades y expectativas de quienes la eligen y propiciando una acción conjunta que, en este caso, continúe construyendo una verdadera comunidad educativa, apostando a nuevos sueños y demandas de un Proyecto educativo llamado a seguir creciendo e innovando.
Nuestro querido Cole, desde el año 1944, está inserto en el barrio de Mataderos, donde se funda con el nombre de Hispano-Argentino. De la Madre María Ana Mogas por la misión encomendada a un grupo de mujeres muy jóvenes, que dejando su patria España, en tiempos turbulentos, emprenden la aventura hacia las tierras del Sur, para llegar a la anhelada pero desconocida misión. Una comunidad de hermanas, Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor cuya fundadora le daría nombre nuevo luego como Instituto María Ana Mogas, el primero en llevar el nombre de la Fundadora.
Trayectoria de la Institución
De la trayectoria de la institución dan cuenta los docentes, antiguos alumnos, y los que hoy habitan sus aulas y enormes galerías, como los nuevos espacios, llevados por el deseo constante de dar respuesta a las necesidades de su población y el compromiso con la propuesta educativa en cuanto a la educación en valores, innovación pedagógica, calidad educativa, acompañamiento pastoral… En todos y cada uno de los niveles educativos, ponen al niño, adolescente, joven, en el centro. Y entonces recordamos las convivencias, retiros, misiones barriales, así como la apertura de Sala de 2 años, la nueva Jornada extendida pronto Jornada Completa, los Campamentos, viajes de estudio, los espacios deportivos, de formación en el liderazgo joven, las pasantías, los cambios de Modalidades en el nivel medio, exámenes de calidad en inglés y UTN, un sinfín de búsquedas y respuestas siempre anticipándonos a lo que vendría después …
Escuchando, acompañando, formando en la conciencia crítica, en la solidaridad, para dialogar con una sociedad en cambio permanente. Visitando barrios, sobre todo del Gran Buenos Aires, tomando conciencia de la desigualdad e injusticia que clama por una educación comprometida con el cambio social
Mirar al pasado para construir el futuro
Desde los inicios hermanas y bienhechores, hermanas y laicos educadores, padres de familia juntos, han participado de este empeño por el que hoy nos sentimos agradecidos/as pero también desafiados… No solo tenemos un pasado que ha dejado huellas en nuestra vida que nos hablan de inmenso cariño por todo lo vivido y compartido en esta casa, también nos siguen animando a seguir dando nuevas respuestas en el presente y futuro.
Sabemos que todo esto es fruto de un trabajo en equipo, directivos, equipos docentes, acompañando e impulsando los nuevos retos.
Que el espíritu de María Ana siga bendiciendo e inspirando esta escuela que lleva su nombre e intercediendo por todos, especialmente por los que sufren y la pasan mal. Su premisa “a los pobres no les hagan esperar”, cobra un significado fuerte en nuestra realidad.
Los que nos sentimos miembros vivos de la familia carismática, asumamos su legado de Caridad Verdadera y formemos a nuestros chicos dándoles la posibilidad de sentirse protagonistas de sus aprendizajes, contando con sus fortalezas, pero también con sus fragilidades, que los lleven siempre a buscar y a contar con el apoyo de una comunidad que siempre los va recibir y acoger como en su casa.
¡FELICES 80 AÑOS, INSTITUTO MARIA ANA MOGAS!
